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Hoy, en el sofá, de repente me he dado cuenta de lo preciosa que estás últimamente. Tu sonrisa dejaba entrever el alma en reposo y tus ojos estaban llenos de ternura. Me he llenado de tu felicidad que he sentido muy profunda, más allá de la tortilla de champiñones, jamón serrano y cebolla caramelizada ligeramente cruda, como a ti te gusta, que acababamos de compartir. Amarte me llena tanto...
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Si deseas dejar un comentario, es bienvenido. Te anticipo, no obstante, que no contestaré por expreso deseo de la mujer a la que amo. Rara vez cuestiono lo que la hace feliz.