18/7/09

Xavier Duvet

Hoy, por primera vez, ha salido el tema de mis actrices favoritas. De mis labios ha salido el nombre de Katharine Hepburn. Te confieso que la respuesta estaba medida. Me parece una mujer inteligente, pero no es el tipo de mujer hacia la que sienta nada parecido a una atracción sensual.
Tus preguntas han ido desgranando otros nombres, acercándose, supongo, a mi eterno femenino. La Garbo, la eterna Bacall...
- ¿Alguna que tenga menos de 50 años?, has dicho obligándome a dejar el olimpo.
- Sharon Stone.
Has meditado mis respuestas y has sacado tus conclusiones.
- Te gustan las mujeres fatales, porque todas lo son salvo la Hepburn. En segundo lugar, todas se te parecen más a mi que a tu supuesto prototipo de mujer.
- También me gusta Salma Hayek,- me defiendo, pensando en la inolvidable escena en que seduce a Tarantino en Abierto hasta el Amanecer.
Me doy cuenta de que tienes razón. Por algún motivo, me gusta zambullirme en la sensación de abandono en la mujer. Quizás exista una búsqueda de sufrimiento, no lo sé. Sólo se que adoro la sensación de dejarlo todo en tus manos y sentir, además de tu posesión, tu amor eterno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si deseas dejar un comentario, es bienvenido. Te anticipo, no obstante, que no contestaré por expreso deseo de la mujer a la que amo. Rara vez cuestiono lo que la hace feliz.